miércoles, 13 de noviembre de 2013

Recordando

Aún recuerdo los días de colegio
en los que mis pensamientos, 
casi alados,
recorrían por su cuenta el camino a casa.

El sol los acariciaba, delicado,
y encendía mis mejillas de un rosa ilusión.
Los árboles les regalaban sedosas sombras,
y una suave brisa barría mis fábulas infantiles.


Y mientras, suspendida en ellos,
volaba soñando con el día
en el que mis hados te encontrarían 
plegando junto a mi tus alas marengo.

                           ...


Una noche sin sol que inocente tejió un frío febrero,
amarré mi alma a tu sonrisa
y un beso de dos bocas tatuó mi corazón para la eternidad.
Ali Avila©




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